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25 de junio de 2011

Siempre escribo cuando lo necesito, cuando quiero expresar mi profunda tristeza o me inmensa felicidad.
Esta vez es una inmensa felicidad, y es mas que eso!
Pero no logro poner en palabras todo lo que siento. Por que por primera vez (en mi vida), todo va mas allá de las palabras, mas allá de la razón.
Yo pensaba que sabia lo que era amar. Y cuando te vi, me di cuenta que estábamos aprendiendo juntas, que en realidad yo tampoco sabia de que se trataba. Que también tenía miedo y necesitaba que me agarres de la mano. (Y lo hiciste!)
No solo te estaba conociendo, me estaba conociendo a mi misma. Nunca me vi de la manera en la que estoy, nunca me vi tan feliz, tan completa.
A mi cabeza vuelve miles de veces la misma imagen, cuando te vi entrar, te mire a los ojos y te elegí. Si hubieras sentido como me latía el corazón, me explotaba el pecho, quería decirte miles de cosas juntas pero no me salio ninguna. No me desespere, sabia que eso solo era el principio. Y no me equivoque.
Con el pasar de las horas, todo se fue haciendo mas intenso (si, mas!). Nunca voy a olvidar ni siquiera un minuto de esos días.
Y cada segundo me enamoraba más. Como ahora, confirmo todo el tiempo que te amo.
Esas caricias, de las que cerras los ojos, se te borra el mundo y solo quedan las almas.
Esas sonrisas, de las que ves no muy seguido, sinceras.
Esos suspiros, bien profundos..
Esas manos, temblorosas, conociéndose.
No me equivoque cuando dije que no hacían falta las palabras.
No logro expresar ni una milésima parte de todo lo que siento.
Repito, las veces que sea necesario, las veces que quieras, que lo necesites.. Nunca me amaron así!
Estoy feliz, me haces feliz.
Te nombro y se me ilumina la cara, un constante brillo en los ojos. Es increíble.
Agradezco que seas vos la mujer que me acompaña y que me da la fuerza para seguir.

 “ESPERAME!”


Que me alcance la vida.-

12 de junio de 2011

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto. Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor.



7 de junio de 2011

Nunca supiste arreglar las cosas de otra manera.
Si, es así. Siempre quiero tener la razón, pero las veces que me equivoque te pedí perdón e intente cambiar.
Y las cosas cambiaron.
Yo te ame así! Así pendejo como sos.
Pero las relaciones se desgastan.
Y esta se desgasto y se termino.
Como me dijiste, vos no tenes nada para agradecerme. Pero yo si!
Gracias, por absolutamente todo. Nadie me hizo sentir tan importante como vos lo hiciste.
Perdón, por no ser lo mejor.
Con dolor en el alma, te digo adiós.