Antes, en una emboscada te protegía y perdía un ojo por una espada.
Después, vos me invitabas a ver la luna, la misma luna, en tu ventana.
Vos me abrazabas y me lamías en cada herida y en cada llaga.
Qué placer verte otra vez, nos decimos sin hablar.
Hoy todo vuelve a empezar y será lo que ya fue!
Nuestro amor renacerá con idéntica pasión. Almas sin transmutación, nuevos cuerpos que serán.
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