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9 de febrero de 2011

Te comiste el viaje.

Volviste a hacerlo forra! Y yo, queriendo cambiar el mundo, queriendo creer que se puede confiar, creer, amar. Yo, tan ingenua como siempre, con el alma mas pura que nunca, sin maldad, con amor, con mucho amor. Te creí, una vez mas te di la oportunidad (y no soy de dar oportunidades) Confié, te hable, largue lo que tenia. Y vos con tus palabras, las más simples, las que te sobran, comunes, vacías y hasta a veces repugnantes, me dijiste que me amabas como la primera vez. Si, te creí. Y me cagaste, y te creí y volviste a hacerlo.
Te conté que la música lo era todo para mi, que todos mis estados de ánimos se identifican con alguna banda, alguna canción. Notaste que le doy más importancia de lo que le puede dar cualquier persona y también te cagaste en eso. ¿De que te sirve? Si cuando llores porque se termino, sabes que voy a ser yo la única que te ponga el hombro para que apoyes tu cabeza, la que te preste la oreja para escucharte, la que use sus manos para acariciarte, secarte las lagrimas, la que te enrosque con los brazos para abrazarte hasta desaparezca el dolor, ese dolor que también lo voy a sentir en el corazón.
Y sin embargo, no te importo. Y yo, que intento borrarme, ser mierda, que te la arregles como lo hacías cuando estabas sin mi, no puedo! Porque no soy así y nunca lo voy a ser. Porque siempre doy lo mejor para que me recuerden mejor, para que no se acuerden mi nombre único, de mi cara bonita, de mi forma de hablar o escribir, para que sea mas que eso. Y te cagas en todo!
Y siempre estoy aconsejándote para que no te equivoques, o para que no duela tanto, apoyándote, enseñándote lo poco que se. No hay caso!
Te conozco y sabía que lo ibas a hacer.

Tiempo atrás.

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