.

.

25 de julio de 2011

Ella seguía con la ilusión de volverla a cruzar y animarse a invitarla a tomar un café. Solo eso. Quería saber que pensaba cuando cruzaban miradas, que charlas podía tener, en que coincidían, en que trabajaba vestida así, cuantos años tenia. Un café de esos que duran dos horas con puchos compartidos aunque las dos tuvieran sus respectivas etiquetas. Un café. Solo un café.

No hay comentarios:

Publicar un comentario