.

.

20 de julio de 2011

Fue una tarde de esas raras... Se subió al colectivo cruzando miradas con todos, siempre miraba a los ojos. Como siempre, ella de zapatillas, jean y buzo, si, siempre fue su mejor opción. 7 cuadras, vio movimiento de gente, giro y vio su asiento vació. En ese momento era suyo, su lugar. Volaba, viajaba con la imaginación, pensaba en “como seria si..“ de esas historias que te armas en el bondi cuando vas escuchando música colgada, mirando a los autos sin pensar. Sin pensar. Sin pensar se levanto cuando era su parada, la vio. El corazón se le acelero, nunca se imagino que justo iban a coincidir en la parada, se puso nerviosa. Cruzo miradas, miro al suelo. Por supuesto, la dejo bajar primero (la quería mirar, no era de esperarse otra cosa). Sabia que iba a doblar en la esquina, caminaba despacio, se saco el auricular, buscaba sus cigarrillos haciendo tiempo. Sentía sus pasos, atrás. Doblo, doblaron. Se adelanto y freno en donde debía frenar. Se paro en pose canchera, con cara de winer. Ella caminaba, fumaba, con una mano en el bolsillo. Miro de reojo un local, el corazón se le aceleraba más. Siguió, se freno y miro otro local. Se acerco a la calle, bajo al cordón, seguía fumando con el celular en la mano. Ella se fue para la esquina. La esperanza se iba. Tenía el “Hola” en la boca, pero no le iba a salir. Seguía mirándola mientras se iba, freno en otro local y dio la vuelta, si, estaba volviendo. El corazón se le aceleraba mas, temblaban las manos. Ella volvió a ese local, a 10 pasos de ella, tiro el cigarrillo y entro. Ella quedo mirando la puerta, como esperando algo. Y el tiempo se le acabo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario