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17 de febrero de 2013

Una armadura de hierro.


Alguna vez sentiste que eras una persona con una armadura de hierro? Así como en las películas o esos cuentos antiguos.. Son fuertes, nada les puede pasar, nada les va a lastimar.. Cubiertos y protegidos por todos lados, imposible que se lastimen. Así me siento todos los días cada vez que abro los ojos, me levanto y arranco.
Casi siempre, en algún momento, alguna persona tiene el poder de sacarte esa armadura, desnudarte. Te deja desprotegido, nada te cubre. Sentís que se te aflojan las piernas, que no podes seguir en pie porque ya no tenes la armadura, el armazón que te sostiene y caes de rodillas al suelo. Dentro de todo, todavía estas tranquilo, el suelo es un lugar seguro, no vas a caer más de ahí, no hay mas para caer.
Esa misma persona puede todo. Así como pudo desarmarte, sacarte la armadura y desarmarte en todo sentido, puede hacerte sentir inseguridad estando también en el suelo. Puede hacer que dejes de estar de rodillas y pases a estar tirada, desparramada, en el suelo, sin fuerzas.
Y no escuchas nada, solo silencio.. Vacio. Abismo.
Silencio y esas palabras que una vez me dijo.. “Me dejaste sola.” Y se repiten. No hay más suelo, sigo cayendo. Eco. “Me dejaste sola!..”

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