Después de mucho pensar, un par de sesiones a la psicóloga y reflexiones pude entender y ver muchas cosas que antes no comprendía ni veía. Costo: llore a la mañana, llore a la tarde, llore a la noche, llore a la madrugada, pase noches llorando, también pase noches sin dormir, sufrí, me dolió el alma, sentía que me la estrujan, me presionaban el pecho, volví a llorar, me deprimí una y mil veces, tuve depresión constante no podía ni siquiera ver colores, todo era negro, pedí por favor días y noches que esto se acabara, me hablaba y me decía que no me quería ver mas así, que tenía que levantarme pero no podía o quizás no quería o quizás seguía haciéndome responsable de cosas que no me correspondían solamente a mí, sino a dos. Decisiones de ella y mías. Culpas por doquier. Me enoje miles de veces y entendí que también eso era parte del proceso de duelo.
Pude ver de a poco lo que pasaba en mi vida, lo que se generaba y también lo que pasaba en la de ella. Pude resolver las dudas y culpas que me carcomían la cabeza, pude entender que no solo era responsabilidad mía lo que pasaba o lo que hacía mas allá de que eran mis decisiones. Me pude hacer cargo de todo lo que había decidido aunque dolía. Pude ver mi error, el de no ser solo yo la culpable de las cosas que me tenían mal. Pude darme cuenta también la influencia que tiene mi vieja en las relaciones, mis relaciones. Aprendí a llevar a palabras las cosas que pienso y siento. Pude escupir todo lo que sentía! Me di cuenta de que es lo que quiero de una relación, una relación sana con momentos compartidos y tiempos; no solo me di cuenta sino también lo acepte y eso llevo a que no quisiera tanto tener otro tipo de relaciones. Aprendí a decir NO pero también SI. De a poco voy cambiando y dejando de lado el “no se/creo/capaz”. Comprendí que cada una de las decisiones que tomo son importantes, y por sobre todo tienen que ser firmes. Entendí que primero tengo que querer para modificar algo que no me gusta no sirve de nada solo pensarlo.
Analice miles de veces situaciones y actitudes, me di cuenta que no bastaba con querer si eso que quería sabía que era imposible al menos en este momento. Entendí que nunca iba a poder amoldarme si no me gustaba la situación, que no iba a poder amoldarme si había algo que me lastimaba.
No podía cortar una relación o vinculo que no quería cortar y menos que menos si del otro lado tampoco podían hacerlo. Hice miles de monólogos ante la psicóloga, casi no la dejaba hablar. Si digo que reflexione un millón de veces me quedaría corta.
Pero por sobre todo, aprendí a valorarme un poco mas entonces decidí cortar con lo que me lastima y quizás también la lástima. (Te estoy protegiendo una vez más.)
Pude arrodillarme, pude pararme y también pude levantar la cabeza. Rodeada de personas a las que les importa mi bienestar, rodeada de amigos. Agradecer a quienes estuvieron siempre a mi lado.También agarrada de una persona que se planto, me reto y hasta casi me obligo a ver las cosas de otra manera.
Empujándome a seguir,
Levantandome si caigo.
Viendo luz aun si muere el sol.

