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31 de marzo de 2013

Punto.


Después de mucho pensar, un par de sesiones a la psicóloga y reflexiones pude entender y ver muchas cosas que antes no comprendía ni veía. Costo: llore a la mañana, llore a la tarde, llore a la noche, llore a la madrugada, pase noches llorando, también pase noches sin dormir, sufrí, me dolió el alma, sentía que me la estrujan,  me presionaban el pecho, volví a llorar, me deprimí una y mil veces, tuve depresión constante no podía ni siquiera ver colores, todo era negro, pedí por favor días y noches que esto se acabara, me hablaba y me decía que no me quería ver mas así, que tenía que levantarme pero no podía o quizás no quería o quizás seguía haciéndome responsable de cosas que no me correspondían solamente a mí, sino a dos. Decisiones de ella y mías. Culpas por doquier. Me enoje miles de veces y entendí que también eso era parte del proceso de duelo.
Pude ver de a poco lo que pasaba en mi vida, lo que se generaba y también lo que pasaba en la de ella. Pude resolver las dudas y culpas que me carcomían la cabeza, pude entender que no solo era responsabilidad mía lo que pasaba o lo que hacía mas allá de que eran mis decisiones. Me pude hacer cargo de todo lo que había decidido aunque dolía. Pude ver mi error, el de no ser solo yo la culpable de las cosas que me tenían mal. Pude darme cuenta también la influencia que tiene mi vieja en las relaciones, mis relaciones. Aprendí a llevar a palabras las cosas que pienso y siento. Pude escupir todo lo que sentía! Me di cuenta de que es lo que quiero de una relación, una relación sana con momentos compartidos y tiempos; no solo me di cuenta sino también lo acepte y eso llevo a que no quisiera tanto tener otro tipo de relaciones. Aprendí a decir NO pero también SI. De a poco voy cambiando y dejando de lado el “no se/creo/capaz”. Comprendí que cada una de las decisiones que tomo son importantes, y por sobre todo tienen que ser firmes. Entendí que primero tengo que querer para modificar algo que no me gusta no sirve de nada solo pensarlo.
Analice miles de veces situaciones y actitudes, me di cuenta que no bastaba con querer si eso que quería sabía que era imposible al menos en este momento. Entendí que nunca iba a poder amoldarme si no me gustaba la situación, que no iba a poder amoldarme si había algo que me lastimaba.
No podía cortar una relación o vinculo que no quería cortar y menos que menos si del otro lado tampoco podían hacerlo. Hice miles de monólogos ante la psicóloga, casi no la dejaba hablar. Si digo que reflexione un millón de veces me quedaría corta.
Pero por sobre todo, aprendí a valorarme un poco mas entonces decidí cortar con lo que me lastima y quizás también la lástima. (Te estoy protegiendo una vez más.)
Pude arrodillarme, pude pararme y también pude levantar la cabeza. Rodeada de personas a las que les importa mi bienestar, rodeada de amigos. Agradecer a quienes estuvieron siempre a mi lado.
También agarrada de una persona que se planto, me reto y hasta casi me obligo a ver las cosas de otra manera. 


Empujándome a seguir,

Levantandome si caigo.

Viendo luz aun si muere el sol.

16 de marzo de 2013

Primera.


Al fin había llegado el día.. Después de que me cancelara la primera sesión. La rutina de siempre, un par de obligaciones mas, unas menos, hasta unas horas antes de que llegue el momento. Hubo nervios, hubo incertidumbre, hubo todo.
Llegue y toque el timbre, me atendió y me hizo entrar al consultorio.. Que te trae por acá? Pensé que no iba a poder hablar o quizás que me iba a costar pero estaba desesperada! Entonces empecé: No puedo con esto sola.. Hable de la relación desde el comienzo, desde el primer día..
La psicóloga me llevaba para atrás, me traía para adelante, me volvía a llevar para atrás hasta que se me agotaron las fuerzas de ser fuerte y me quebré..
Estuve bien toda la semana, lo intente. No llore, las obligaciones, mis quejas, mis enojos, las risas, mis risas, mis amigas..Fue como volver a empezar de nuevo con el dolor, pero esta vez luchando.
Lloraba y lloraba, hablaba seguía hablando, no paraba. Me dejo hablar y me tiraba preguntas. Me llevo a cosas que no me había dado cuenta sola como por ejemplo que corte la relación porque no me animaba a mas, con la excusa de que era chica no me la quería jugar. Hace tres años atrás.
Me desnude, le dije todo lo que sentía y pensaba, dije “culpa” y arranque con las lagrimas. Me pregunto si me alcanzaba.. Me alcanza solo en el momento y se lo que viene después, el llanto, el dolor pero me gusta ese momento. Entonces no te alcanza. Silencio. Dolor.
Hubo tanta distancia, tanto miedo y yo sin saber llevarlo.. Nunca supe como llevar nuestra relación. No puedo dejar de enojarme conmigo ni un segundo. Me pregunto también porque le llamaba relación, la respondí que no me dejaba caer, que nos sosteníamos y entre esas cosas, que la quería. Y a la vez que quiero soltarla, quiero que sea feliz y me imagino mi vida sin que este. Porque? Porque la quiero. Que sentís? No se.
Una charla desnuda. Mi liberación.
“Hiciste bien en venir, tenes mucha angustia. (Estado afectivo de carácter penoso. Suele estar acompañado por intenso malestar psicológico y por pequeñas alteraciones en el organismo, tales como elevación del ritmo cardíaco, temblores, sudoración excesiva, sensación de opresión en el pecho o de falta de aire. Todo eso que siento.) Vamos a ver que podemos hacer con esto!”
 

8 de marzo de 2013

Comenzando..


Llevo tiempo tomar la decisión y admitir que necesitaba ayuda, hasta que lo hice. Llevo tiempo hacer los trámites necesarios para poder recibir esa ayuda.. Hasta que llego el día y la hora, tenía que ir a la auditora para que me indique a que psicóloga tengo que ir. Fue raro, la primera vez asumiendo lo que tenía que asumir, de a poco.. Me puse nerviosa hasta que entre y me senté. Dicen que ellos te observan desde que entras por eso intente recordar todo pero solo me recuerdo sentada en el sillón, con los brazos apoyados en mis piernas, el teléfono en la mano dándolo vueltas y vueltas, las manos transpiradas.. 
Que te trajo por acá? Me pregunto. Empecé: es difícil admitir que uno necesita ayuda, pero lo hice.. Quise hacerme la boluda y evadir la pregunta pero obvio que la reitero.. Que te trajo por acá? Porque decidiste venir? Me solté.. En realidad es por una relación que no puedo superar, y me di cuenta que no puedo hacerlo sola. Hay muchas cosas que no veo o quizá solo veo las buenas! Pero me duele mucho y ya no quiero que me duela, creo que quiero cortarla. Las dudas.. Ella empezó con sus preguntas, yo cada vez más nerviosa, con los ojos llenos de lagrimas, hasta que casi concluyo la charla con una 'entonces esa relación esta solo en tu cabeza'.. 
Y arranco con su diagnostico para asignarme un profesional.. Me dio su número, me explico cómo hacer. Después de salir leí el diagnostico.. 'Trastorno depresivo mayor sin síntomas psicóticos'

2 de marzo de 2013

Noches.


Después de casi dos semanas de llanto casi constante, decidí ir a buscarla.
Las personas que me quieren y hasta podría decir que necesitan verme bien, no estaban de acuerdo. Yo tampoco. No, no estaba de acuerdo pero necesitaba ir! Necesitaba mirarla un rato, aun sabiendo que el día después iba a ser tremendo, que iba a doler.
No pudimos hablar, no era el lugar ni el momento pero a eso ya lo sabía.
Aparecí, como si nada pasara.. Con un 'Hola' y una sonrisa.. Y su cara!.. No podía dejar de mirarla, tan linda y radiante, con esa sonrisa y esos ojos.. Fue difícil, pero intentaba seguir firme en la decisión que había tomado.. Hasta que no aguante mas y se me empezaron a caer las lagrimas; mi amigas intentando sostenerme, yo no queriendo escuchar, negándome, culpándome una y otra vez, porque todavía sigo escuchando el 'me dejaste muy sola'.. No podía parar! Otra vez el dolor.
Intente calmarme, me quería acercar de nuevo para mirarla un poquito más e irme. La mire, y me volvió a partir en mil pedazos, estaba llorando.. Le di un beso, le pedí perdón, un perdón que no se si escucho y menos si lo sintió, un perdón desde alma, un perdón con lagrimas, un perdón por todo, un perdón por complicarla siempre, un te amo, un abrazo a medias..
Darme vuelta, caminar y creer que esa podía llegar a ser la despedida.

Acompañar al tiempo.


El tiempo de alejarme
me lastima, una vez mas..
Abrazame un rato!

(Tiempo al tiempo.)